Sensaciones en la cima... Teodoro Bustamante

Vaso del Pantano de Ruesga- Montaña palentina.

Vaso del Pantano de Ruesga

Paseíto “paisanero".

Título de nuestro amigo Manolo 

   

-Montaña palentina -

 (Siempre que regresas a la montaña encuentras algo diferente e interesante)

“Sensaciones en la cima”

“San martes”

10 de enero de 2017

Mi idea era no sacar la máquina de fotografiar en esta marcha, pero apareció la Wagyu, se presentó una fantástica variedad paisajística, la atractiva orilla desértica del pantano y no pude resistirme.

Recorrido circular:

  Partimos andando desde Cervera de Pisuerga. Primera referencia, la Iglesia de Nuestra Señora del Castillo. Subimos por el cementerio nuevo hasta el Parador. Cruzamos la carretera, Hoya de los lobos, Alto Ticiego y sin apenas bajar llegamos al aeródromo y desde aquí nos dirigimos al vaso del Pantano de Ruesga por Valdelacasa. Bordeamos la orilla del pantano ahora que está bajo por falta de lluvia y llegamos a Ruesga y Cervera.

Recorrimos 14 km.

Montañeros:  Manolo, Luis, Otto, y Teo.

Y te encuentras bien, disfrutas, caminas sobre la valleja de la playa, ves como deslumbra el reflejo del sol en el agua del pantano

La wagyu amamantando a su cría. Sorprenden estas vacas japonesas que ya son “paisaneras”.

Huellas de garduña ?

   “Sensaciones”

Huellas de garduña, depredadores cormoranes en su nuevo hábitat, buitres que sobrevuelan, Y en la ruta sorprende el encuentro con la wagyu que amamanta a su cría, con toda la vacada japonesa que ya son “paisaneras”.

Caminamos apartando ramas de los robles secos e invadimos el terreno resquebrajado de la orilla del embalse. La erosión de las aguas ha hecho que este territorio de la ribera, falto de agua, sea agreste. Que las piedras rodadas, y las rocas punzantes, sean molestas. Que la tierra que pisamos, parezca desmayada, de color triste y blanquecino. Sin embargo, estas pequeñas dificultades no son inconveniente. Y el espacio desértico, se reconvierte a nuestros ojos en una variedad paisajística encantada, de colores exóticos. Y te encuentras bien, disfrutas, caminas sobre la valleja de la playa, ves como deslumbra el reflejo del sol en el agua del pantano. Te fascina los atractivos y espléndidos bosques que te rodean y desde lo más alto, el gran parador, aparece grandioso, seductor, dominador del paisaje.

Y elevas estos espacios a la cima de tu mente, cierras los ojos y de inmediato los abres y aparece la realidad, bellos parajes de rincones con encanto.

Caminamos apartando ramas de los robles secos 

 Aparece la realidad, bellos parajes de rincones con encanto.

Que las piedras rodadas, y las rocas punzantes, sean molestas.

 Que la tierra que pisamos, parezca desmayada, de color triste y blanquecino. Sin embargo, estas pequeñas dificultades no son inconveniente.

Invadimos el terreno resquebrajado de la orilla del embalse. 

Caminas sobre la valleja de la playa, ves como deslumbra el reflejo del sol en el agua del pantano

La erosión de las aguas ha hecho que este territorio de la ribera, falto de agua, sea agreste.

Espléndidos bosques lo rodean 

Y desde lo más alto, el gran parador, aparece grandioso, seductor, dominador del paisaje.


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